Asociación independiente

Si los gigantes resultan ser molinos

Don Quijote se encontró con que unos gigantes le cerraban el camino, como jactándose de ser más poderosos y hacerle imposible seguir adelante.

Con su sola presencia lo humillaban, gritándole a la cara que él era insignificante y no podía contra ellos.

Alguien que se sabía noble y valiente no podía permitirlo. Arremetió contra ellos para demostrarles quién era.

Llegó al galope ante el primero y le clavó su lanza.

Inmediatamente se sintió arrancado de su montura. El gigante había aferrado su lanza y lo alzaba con la mayor facilidad.

No terminaba de asimilar la situación cuando se encontró pegando dolorosamente contra el suelo. En seguida se le apareció Sancho a repetir lo que venía diciéndole:

- Son molinos, señor, son molinos...

Volvió a mirar y se dio cuenta: eran molinos.

Podría haber sentido alivio porque no había amenazas; pero lo que sintió fue tristeza. Estaba en un mundo sin enemigos ni conspiraciones, en un mundo donde nadie lo incitaba a matar o morir.

Estaba en un mundo indiferente y vacío.

A primera vista es la historia de un loco, pero cualquiera de nosotros lo vive todos los días.

Cuando no ocurre lo que queremos imaginamos que seres maléficos conspiran contra nosotros, se interponen en nuestro camino y se burlan de nuestra pequeñez.

Entonces, si no adherimos a la habitual actitud de resignarse y dejar de andar, arremetemos furiosamente contra ellos.

Y luchamos. Luchamos convencidos de que clavamos nuestra lanza a gigantes que nos enfrentan y nos odian.

Pero alguna vez nos damos cuenta: nadie está haciendo nada contra nosotros.

Los molinos están ahí porque alguien los hizo para su propio bien. No los puso pensando en atacarnos ni en humillarnos. El mundo es una multiplicidad de seres que viven su propia vida, un entrecruzamiento de causas y efectos en el que nadie trazó un plan contra nosotros.

A veces los que se ocupan de su propia vida hacen lo que no nos gusta ni conviene. Esto puede derivar en enfrentamientos, pero no porque a alguien le interese ser nuestro enemigo.

Entonces nos pasa lo de Don Qujote: sentimos que un mundo sin enemigos es un mundo más apagado, más vacío y más triste.

Es un mundo que sencillamente transcurre, sin desafíos, espectáculos ni entretenimientos que alguien nos haya preparado.

La idea de que alguien confabula contra nosotros, a primera vista una idea desagradable, es en el fondo un modo de sentir que nos prestan atención, y la más de las veces la pensamos porque necesitamos ser objeto de atención.

Necesitamos la emoción de lanzarnos al ataque y creer que cada segundo es el último de un drama intenso y trascendente, un drama en que se juega el destino de todo.

De pronto nos llega la brusca confirmación de lo contrario: son molinos, sin vida ni voluntad propia. Son indiferentes a que estemos allí. Quien los hizo jamás pensó en nosotros.

Y se nos viene abajo el sentimiento de contienda dramática y decisiva, de que nos enfrentamos a alguien que nos mira y nos tiene en cuenta.

Vivir en un mundo que no nos tiene en cuenta es tan angustiante que en seguida hacemos fuerza para creer cualquier otra cosa.

Y suele haber otro motivo oculto de esas fantasías: cuando no logramos lo que queremos, la culpa no la tiene ningún conspirador. La más de las veces es porque tuvimos pocas ganas de movernos.

Por eso nos gusta la idea de los gigantes.

Sin embargo, no estamos condenados a dos únicas opciones: imaginar dramas o vivir en un mundo vacío.

Si queremos un mundo con más gracia, nos rodea por todas partes la verdadera gracia de la vida, que es la posibilidad de llenarla por nuestra propia iniciativa.

En algún lugar de ese mundo que no suele tenernos en cuenta hay alguien que puede querernos, hay potenciales amigos que se sentirían bien a nuestro lado, hay actividades que nos emocionarán o nos desarrollarán.

Hay mucho que lograr, hay mucho con que llenar la vida.

Y no hay nadie haciendo fuerza para impedírnoslo.

Lo único que hace falta es tener ganas y darse cuenta de que depende de nosotros.

Ver otras editoriales
  ¿Qué significa
decidir vivir?
  Finalidades del club
  Editorial
  Editoriales anteriores
  Foros
Frases de los que
decidieron vivir
  Encuesta 1
  Encuesta 2
  Obsequio
Volver al inicio