Asociación independiente

 

Agradecimiento a Facundo Cabral

 
 

Nos enteramos repentinamente: después de una vida cantando y diciendo lo que algunos consideraban peligroso, después de haber sobrevivido a los parapoliciales y dictadores argentinos, Facundo Cabral había sido asesinado.

Luego supimos que la causa no tenía que ver con su vida sino con las de otros: estaba en Guatemala, donde un empresario que lo había contratado para unos recitales lo llevaba en su coche, y unos mafiosos que tenían algo contra ese empresario le tendieron una emboscada con abundantes disparos, en la que Facundo resultó muerto y los otros ocupantes sobrevivieron.

Si no fuera porque su propia muerte le impidió enterarse, habría hecho algún comentario gracioso sobre ese cruce de casualidades.

Los que nos interesamos en vivir y nos damos cuenta de que depende de nosotros, no podemos dejar de reconocer que nuestra decisión es un poco más fuerte porque alguna vez escuchamos a Facundo Cabral.

Sus canciones se han clasificado como "protesta social" o como "prédica espiritual". No importa si fueron una cosa o ambas. Por encima de todo, hay que saber que ninguna disconformidad con ninguna situación del mundo es motivo para sentirse mal con la vida, ningún esfuerzo porque "las cosas sean de otra manera" está reñido con la alegría de vivir.

Más todavía: nada es motivo para desechar nuestra responsabilidad de ser felices.

Hace falta recalcar que esa alegría de vivir o disposición a la felicidad no se refieren a satisfacciones ficticias, a disimular una vida vacía tras un decorado de pensamientos o palabras, sino a la dedicación plena y efectiva a hacer lo que se quiere.

La síntesis de lo que nos mostró es simple y a la vez inmensa: estar enamorado del mundo y de la vida, vivir de verdad, sin cuestionamientos, sin postergaciones, sin miedos, sin engaños que nos lleven a vivir menos de lo que podemos.

En el fondo, es lo que repetimos con nuestra propuesta de decidir vivir.

En este universo de sucesivas causas y efectos, tal vez nuestro club exista porque existió Facundo Cabral.

Para que nos acompañe y para que nos aclare la vida, citamos parte de lo que le escuchamos decir:

 

"Para ser dueño del ave
no hay que tenerla en la mano,
sino dejarla volar
y disfrutar su color, su libertad y su canto,
que no sirve la alegría
si es a costilla del llanto".

 

"Ni el oro de tu bolsillo, ni la seda del pañuelo,
ni tu plata, ni tus latas, son el camino del cielo.
Tienes demasiado peso para poder alzar vuelo".

 

"Yo tengo dos enemigos,
pues dos puntas tiene el mal:
el hombre que pisa a otro
y el que se deja pisar".

 

"No me ocupo de cuidarme
porque la vida es peligro.
Del peligro del amor
mi madre tuvo tres hijos".

 

"No sé sumar... ni sé restar...
Pero atención: conozco el mar".

 

"No sé leer... ni sé escribir...
Pero atención: yo sé de mí".

 

"Nunca pensé a dónde voy...
Pero atención: sé dónde estoy".

 

"Yo no sé quién va más lejos:
la montaña o el cangrejo".

 

"No me pidas que me quede,
si por andar te he encontrado...
Que nuestros pies no interesan
tanto como nuestros pasos".

 

Y por último, al final de otra canción dice con asombrosa brevedad lo que intentamos desde este sitio:

 

"Basta de excusas... y sé feliz".

 
 
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